Por qué los chinos son los autónomos extranjeros número 1 en España

Son 71.242, más que ningún otro grupo extranjero. Detrás hay empresas familiares, tiendas de barrio y más de un siglo de emigración. También un condado chino de montaña que se fue a Europa vendiendo piedras y hoy tiene cientos de cafeterías

Unai Cuenca Sanchez5 min de lectura

Ningún otro colectivo extranjero tiene tantos autónomos en España. Los ciudadanos chinos suman 71.242, por delante de Rumanía (55.051) e Italia (44.358), según un estudio de la organización UPTA con datos de la Seguridad Social, publicado en septiembre de 2026.

No todos tienen negocio, claro. Pero la proporción llama la atención: un artículo de la Universitat Oberta de Catalunya de 2020 situaba en el 53 % la parte de los chinos afiliados a la Seguridad Social que eran autónomos.

Cuatro razones

Los expertos de esa universidad, Carles Brasó y Daniel Viader, señalan cuatro:

  • Se reparten por muchas ciudades. Eso encaja con la tienda de barrio y el restaurante.
  • Muchos vienen de la zona de Wenzhou, conocida por su tradición comercial.
  • La familia trabaja en el negocio, y eso ayuda a conciliar.
  • El idioma. La primera generación lo tiene difícil para encontrar un empleo por cuenta ajena.

Se fueron vendiendo piedras

Junto a Wenzhou está Qingtian, y su historia parece inventada. Tiene 568.800 habitantes y más de 381.000 emigrados en 146 países, según las cifras locales que recogió China Daily en 2024.

No tiene puerto. Queda lejos de cualquier frontera. Apenas tiene tierra de cultivo.

Así que vendieron lo que tenían: piedra tallada. Hace algo más de un siglo, algunos vecinos llegaban a Europa por tierra, cruzando Siberia, según un estudio publicado en la revista Geographical Space. La aduana de Wenzhou anotó 4,8 toneladas de piedra exportadas en 1880. En 1913 ya eran 400.

11,7 millones fuera de China

La ONU calcula que 11,7 millones de personas nacidas en China vivían en otro país en 2024, casi el triple que en 1990. Solo India tiene más emigrantes, con 18,5 millones. Aun así, son menos del 1 % de la población china.

¿Qué empuja a los que se van? El analista Filip Noubel señala el paro juvenil, la caída de la vivienda y el recuerdo de los confinamientos. El paro entre los jóvenes de ciudad que no estudian llegó al 18 % en septiembre de 2026, según la estadística oficial china recogida por Trading Economics.

Hasta tienen una palabra para ello: «rùn» (润). Significa «beneficio», pero desde 2021 se usa en internet para hablar de emigrar, porque suena como el verbo inglés «run», correr.

Y volvieron con cafeteras

Qingtian no cultiva café. Aun así, China Daily contaba en 2024 más de 400 cafeterías, y en las redes chinas ya la llaman «la pequeña Europa». La primera cafetera exprés llegó de Italia en 1996, según The World of Chinese.

Hay más. Un mercado de 90.000 metros cuadrados reúne a 316 negocios con productos de más de 70 países. Y guardan una botella de vino italiano de casi tres metros que no se abrirá hasta 2033.

¿Por qué sigue yéndose gente? Chen Zhengye, dueña de una cafetería de allí, contó a esa revista que sus empleados cobran unos 3.000 yuanes al mes, unos 400 euros. Quien emigra, añadía, puede ganar alrededor de 1.500.

Quienes se van tienen motivos variados. El analista Filip Noubel, del centro checo AMO, señala el paro juvenil, la caída del mercado de la vivienda y el recuerdo de los confinamientos. El paro entre los jóvenes de ciudad que no estudian fue del 18 % en septiembre de 2026, según la estadística oficial china recogida por Trading Economics.

Hasta tienen una palabra para ello. Desde 2021, en internet se usa «rùn» (润), que significa «beneficio», para hablar de emigrar, porque suena como el verbo inglés «run», correr.

Por qué tantos montan su propio negocio

En España, los ciudadanos chinos son el grupo extranjero con más autónomos: 71.242, por delante de Rumanía (55.051) e Italia (44.358), según un estudio de la organización UPTA con datos de la Seguridad Social, publicado en septiembre de 2026.

Eso no significa que todos tengan negocio. Un artículo de la Universitat Oberta de Catalunya de 2020 situaba en el 53 % la parte de los chinos afiliados a la Seguridad Social que eran autónomos. Es una proporción muy alta, y sus expertos daban varias razones.

El profesor Carles Brasó apuntaba que esta emigración se reparte por muchas ciudades, algo que encaja con la tienda de barrio y el restaurante. También que muchos proceden de la zona de Wenzhou, vecina de Qingtian y conocida por su tradición comercial. Su colega Daniel Viader añadía dos factores: la empresa familiar, que permite conciliar, y el idioma, que cierra puertas a la primera generación cuando busca un empleo por cuenta ajena.

El viaje de vuelta

La emigración tampoco es siempre para siempre. Entre abril y junio de 2026 salieron de España 2.700 personas de nacionalidad china, según el INE, que no detalla en esa cifra adónde fueron.

Qingtian enseña lo que pasa cuando vuelven. China Daily contaba en 2024 más de 400 cafeterías en un condado que no cultiva café, y en las redes chinas ya lo llaman «la pequeña Europa». La primera cafetera exprés llegó de Italia en 1996, según The World of Chinese. Desde 2014, un gran mercado de 90.000 metros cuadrados reúne a 316 negocios que traen productos de más de 70 países. Y allí guardan una botella de vino italiano de casi tres metros, que no se abrirá hasta 2033.

Las diferencias de sueldo explican por qué el camino sigue abierto. Chen Zhengye, dueña de una cafetería, contó a esa misma revista que sus empleados cobran unos 3.000 yuanes al mes [añadir su valor en euros el día de publicación]. Quien emigra, añadía, puede ganar alrededor de 1.500 euros.

Qingtian no tenía tierra ni puerto. Tenía algo propio que vender y gente de confianza que ya conocía el camino. Antes de invertir en algo nuevo, pregunta a quien ya lo haya hecho: otro profesional de tu zona, tu proveedor o un antiguo compañero. Puede ahorrarte tiempo y errores.